El Cumplimiento del "Pacto de Alaska": Con la captura de Nicolás Maduro, el camino hacia una Venezuela libre ha comenzado
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Maldonado, Uruguay, 3 de enero de 2026 - Por: Jorge Rausch McKenna

Como muchos de ustedes saben, he estado siguiendo de cerca los acontecimientos geopolíticos en América Latina y más allá. Hoy, en este artículo para mi sitio jorgerausch.com, quiero compartir con ustedes una reflexión personal sobre lo que ha sucedido en las últimas horas en Venezuela.
Como analista político y conservador pro-libre mercado, siempre he creído en la importancia de la democracia, los derechos humanos y la economía abierta. Y hoy, veo cómo una predicción que hice en septiembre de 2025 se ha materializado de manera dramática. Permítanme contarles la historia desde mi perspectiva, con todos los detalles que he recopilado hasta ahora.
Todo comenzó el 6 de septiembre de 2025, cuando publiqué un hilo en X (anteriormente Twitter) especulando sobre un posible "Pacto de Alaska". En ese momento, acababa de producirse la histórica reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente ruso, Vladimir Putin, en Alaska. Toda esa información se puede ver presionando el siguiente link:
Interpreté ese encuentro como un acuerdo geopolítico para redefinir las esferas de influencia global, especialmente en medio del conflicto en Ucrania. En mi hilo, advertí que Trump apuntaría primero a Nicolás Maduro en Venezuela, como parte de un trueque implícito: Estados Unidos se encargaría de "limpiar" su patio trasero en América Latina, mientras Rusia consolidaba su control en Europa del Este.
Comparé la situación con escaladas históricas, como la Guerra de las Malvinas en 1982, donde un incidente menor (la invasión argentina de las Islas Georgias del Sur) sirvió de pretexto para una respuesta británica masiva. En el caso de Venezuela, mencioné movimientos militares estadounidenses, como el despliegue de aviones F-35 cerca de Puerto Rico, y un incidente "innecesario" con un misil disparado a una lancha con drogas, que podría servir como casus belli.
Sugerí que el objetivo era derrocar a Maduro, restaurar la democracia, garantizar los derechos humanos y, por supuesto, acceder a las vastas reservas de petróleo del Orinoco.
En ese hilo, escribí: "El fin de la dictadura de Maduro parece estar más cerca que nunca. Venezuela estaría cerca de lograr un retorno a la democracia". Y agregué que se buscaba un "motivo" para actuar.
Avanzando al día de hoy, 3 de enero de 2026, los acontecimientos han tomado un giro dramático que coincide en gran medida con esa predicción. En la madrugada de este sábado, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un ataque a gran escala contra Caracas y otros objetivos clave en Venezuela. La operación, bautizada como "Absolute Resolve" por fuentes cercanas, culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, desde su residencia en una base militar en las afueras de la capital.
Según informes iniciales, involucró a unidades de élite como la Delta Force, que irrumpieron en el complejo con apoyo de helicópteros Chinook para una extracción rápida y precisa. El propio Trump confirmó todo en una conferencia de prensa desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida.
Describió la operación como "impresionante", "oscura y mortal", y detalló cómo Maduro y Flores fueron sacados de Venezuela a bordo del buque de guerra estadounidense "USS Iwo Jima", un navío de asalto anfibio posicionado en el Caribe. Actualmente, la pareja está siendo trasladada hacia Nueva York para enfrentar cargos federales.
La acusación, recién desclasificada en el Distrito Sur de Nueva York, incluye conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer armas contra Estados Unidos.
La fiscal general Pam Bondi lo confirmó públicamente, destacando que "pronto enfrentarán todo el peso de la justicia estadounidense en suelo y tribunales estadounidenses". Trump enfatizó que la inteligencia de la CIA había estado monitoreando la residencia de Maduro durante meses, incluso construyendo un modelo a escala para ensayos de la operación.
Trump no se limitó a los aspectos militares; dejó claro que Estados Unidos "gobernará el país" de forma temporal hasta lograr una "transición segura, adecuada y juiciosa". Esto podría involucrar tropas estadounidenses si es necesario, aunque no se ha confirmado una ocupación inmediata a gran escala.
Trump además, enfatizó dos prioridades: detener el flujo de drogas —alegando que los carteles venezolanos, como el Cartel de Los Soles liderado por Maduro, causan 30.000 muertes anuales en EE.UU.— y reactivar la producción petrolera.
Aquí es donde entra el elemento económico que siempre he destacado: las reservas del Orinoco. Permítanme darles más detalles sobre esto, basados en datos actualizados al 2026. Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo: aproximadamente 303 mil millones de barriles, lo que representa alrededor del 17-20% de las reservas globales, superando incluso a Arabia Saudita.
La mayoría de este petróleo es crudo pesado en la Faja del Orinoco, una región central del país que cubre unos 55.000 kilómetros cuadrados. Sin embargo, bajo el régimen de Maduro, la producción ha colapsado debido a la corrupción, la falta de inversión, las sanciones estadounidenses y la mala gestión de PDVSA (la empresa estatal de petróleo).
En 2025, la producción promediaba solo 1.1 millones de barriles por día (bpd), muy por debajo de los 3-3.5 millones bpd de las décadas de 1970 y 1990.
Trump lo dijo sin rodeos: "Vamos a meter nuestras grandes compañías petroleras, invertir billones, arreglar la infraestructura rota y empezar a hacer dinero para el país y para el mundo. No costará un centavo a los contribuyentes; se paga con el petróleo que sale de la tierra". Esto podría desbloquear un boom económico, pero también genera preocupaciones sobre soberanía y explotación.
Desafortunadamente, Trump descartó a la líder opositora María Corina Machado por "falta de apoyo suficiente", lo que me parece un error estratégico. En cambio, parece inclinarse por reconocer a Edmundo González Urrutia como el ganador legítimo de las elecciones de 2024, que fueron fraudulentas bajo el régimen chavista.
Figuras de la oposición como Machado y González exigen precisamente eso: un reconocimiento inmediato para facilitar la transición. La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, juramentada como líder interina, rechazó furiosamente la intervención.
Delcy Rodríguez declaró que Maduro sigue siendo el presidente legítimo y acusó a EE.UU. de una "invasión con pretextos falsos". Exigió "prueba de vida inmediata" de Maduro y Flores, y el gobierno chavista, junto a aliados como Diosdado Cabello, lo califica de "agresión criminal y terrorista", violación de la soberanía y la Carta de la ONU. Han declarado un estado de excepción, lo que podría desencadenar resistencias armadas.
Las reacciones internacionales están polarizadas, como era de esperar. En EE.UU., los republicanos lo celebran como justicia contra un régimen "narcoterrorista". El secretario de Estado Marco Rubio llamó a Maduro el "jefe del Cartel de Los Soles", mientras que el vicepresidente JD Vance elogió la determinación de Trump. Por otro lado, los demócratas critican el riesgo de una "guerra interminable" y violación de la soberanía.
En la región, Colombia ha movilizado tropas a la frontera por precaución; México, bajo AMLO, rechazó enérgicamente la acción; y líderes izquierdistas como Gustavo Petro condenaron la intervención como "imperialismo yanqui". En el mundo, Francia, a través de Emmanuel Macron, dio la bienvenida al fin de la "dictadura" y urgió una transición pacífica bajo González.
Rusia, un aliado clave de Maduro, emitió un comunicado expresando "preocupación" y "solidaridad", pero nada más —un simple PDF, como lo describió un usuario en X.
Esto refuerza mi teoría del Pacto de Alaska: Putin parece haber dado luz verde implícita, posiblemente a cambio de concesiones en Ucrania. China, por su parte, podría negociar acceso a recursos sin intervenir directamente. En X, la conversación está en llamas. Usuarios como @capTercio y @guillerodph coinciden en que el "Pacto de Alaska", implicaba no intervención rusa a cambio de Ucrania.
Un apoyo muy importante porque además marca un acercamiento personal, fue el del empresario Elon Musk, quien reposteó la foto oficial de la Casa Blanca mostrando a Maduro a bordo del "USS Iwo Jima" —vendado, con auriculares de privación sensorial, esposado y con una botella de agua— con un simple: "Venezuela ahora puede tener la prosperidad que merece".
Esto le da un impulso masivo a la narrativa de apertura económica. Trump también insinuó que otros países, como Cuba, podrían ser próximos objetivos, lo que abre un panorama de reconfiguración en el Caribe.
La operación recuerda inevitablemente la captura de Manuel Noriega en Panamá en 1989, durante la Operación Just Cause. En aquel entonces, EE.UU. invadió Panamá para arrestar a Noriega por cargos de narcotráfico, corrupción y anulación de elecciones.
Similitudes: ambos dictadores enfrentan acusaciones de narco-terrorismo, y las intervenciones buscan "restaurar la democracia". Pero el contexto es muy diferente: Panamá tenía una presencia masiva de EE.UU. (la Zona del Canal), un ejército pequeño y sin aliados globales como Rusia o China. Venezuela es más grande, con reservas estratégicas de petróleo, y un chavismo arraigado que podría resistir.
Además, mientras Panamá tenía un gobierno sucesor claro, en Venezuela hay incertidumbre sobre quién tomará el control. La situación sigue en desarrollo rápido, con incertidumbre sobre el control real en Caracas y posibles resistencias del chavismo. Hay reportes de protestas mixtas: algunos venezolanos celebran la caída de Maduro en las calles y en el exilio, mientras otros rechazan la "intervención extranjera".
Podría haber un aumento en refugiados hacia Colombia y Brasil, y riesgos de conflictos próximos con Irán o China. Pero aclaro: Con Teherán podría quizás existir remotamente un conflicto armado, y respecto a Pekín me vuelco más a que "podría moverse un poco la aguja" pero dentro de la llamada "Guerra Comercial" (aranceles, importaciones, etc.), la que no duraría tampoco demasiado, ya que para 2026 están programadas visitas de Estado entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping.
En resumen, como lo predije en septiembre, el "Pacto de Alaska" (que fue y es mi hashtag en X), ha movido las fichas geopolíticas. Venezuela podría estar al borde de una era de prosperidad con su petróleo fluyendo libremente, pero solo si la transición se maneja con cuidado, priorizando la democracia sobre el mero control de recursos. Sigamos atentos, y como siempre, compartiré actualizaciones en X (tanto en mi cuenta principal @JorRausch o la secundaria de soporte: @Jorge_MaKenna), tanto como en este sitio web de mi propiedad.
¿Qué piensan ustedes estimados lectores?. Si desean, dejen sus comentarios abajo. Gracias por leer. Un agradecimiento siempre a la IA @grok por la información más contundente que nos viene proporcionando a todos.
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Excelente artículo. DIDÁCTICO. Preciso y claro. Gracias.